Juan Manuel Maza
Ser como Flovels


«-Si conocieras al Tiempo como yo- dijo el Sombrerero- no
hablarías de emplearlo o perderlo. Él es muy suyo.»
Lewis Carroll, Alicia en el País de las Maravillas

Kemauan salió de su choza y caminó hacia la playa azul, donde los últimos preparativos para el viaje se llevaban a cabo. Los constructores de la tribu ajustaban los maderos de la balsa y varios sabios estudiaban el cielo.

Flovels siempre estaba nervioso, y mucho más ese día, el primero como empleado del Correo Central. Tan grande era su miedo a llegar tarde, que había llegado una hora antes. Decidió caminar hasta la plaza de San Telmo. Desde un zaguán, sintió que le chistaban.

Se asomó la maga del pueblo y como hacía con todos los navegantes, procedió a leerle las manos.

Lo que estas buscando, va a estar siempre más cerca que donde vayas— dijo la vieja que asomó de aquel pasillo. Flovels no solo no entendió nada, sino que temiendo una trampa o efectos de la demencia, casi corrió hasta la avenida Paseo Colón.

Kemauan no supo como interpretar aquella sentencia de la hechicera, pero la recordó automáticamente, sabiendo que en un futuro podría serle útil.

—Mejor es que me vaya acercando a la entrada— se dijo y comenzó la marcha hacia el edificio gris.

Los sabios reunieron a los viajeros, y después de darles explicaciones acerca del océano y de las estrellas, los despidieron mientras subían a la embarcación que se lanzaría al futuro.

Llegó con tiempo de sobra, marcó la tarjeta y después del instructivo del jefe, comenzó su trabajo. Pasaron los meses.

Un día salía de la estación de subterráneo, junto a un compañero de trabajo. Flovels miró hacia el río.

—¿Qué te pasa?— pregunto su colega. —Estás blanco.

Después de meses de agua, por fin vio la tierra y gritó al resto de los marineros, que estaban muy debilitados. Kemauan saltó de la barcaza y mojó sus pies en aquel espejo cálido, corriendo hacia la costa.

Flovels caminó hasta el agua y por un segundo, se encontraron. Fue suficiente para que se dieran cuenta que eran el mismo, que hacia milenios se buscaban. Mientras uno estaba en un futuro lejanísimo, el otro era un Cruzado. Ahora, en el 2002, se veían.

Kemauan regresó triunfante a su aldea, contando las maravillas de las tierras nuevas.

Flovels ese día llegó por primera vez tarde al trabajo.

 

En el Día Universal de la Simetría.
A todos los que continúan a la caza del Snark.


Juan Manuel Maza
Argentina

jmaza@hotpop.com

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