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«-Si conocieras al Tiempo como yo- dijo
el Sombrerero- no
hablarías de emplearlo o perderlo. Él es muy suyo.»
Lewis Carroll, Alicia en el País de las Maravillas
Kemauan
salió de su choza y caminó hacia la playa azul, donde
los últimos preparativos para el viaje se llevaban a cabo.
Los constructores de la tribu ajustaban los maderos de la balsa
y varios sabios estudiaban el cielo.
Flovels
siempre estaba nervioso, y mucho más ese día, el primero
como empleado del Correo Central. Tan grande era su miedo a llegar
tarde, que había llegado una hora antes. Decidió caminar
hasta la plaza de San Telmo. Desde un zaguán, sintió
que le chistaban.
Se
asomó la maga del pueblo y como hacía con todos los
navegantes, procedió a leerle las manos.
Lo
que estas buscando, va a estar siempre más cerca que donde
vayas dijo la vieja que asomó de aquel pasillo. Flovels
no solo no entendió nada, sino que temiendo una trampa o
efectos de la demencia, casi corrió hasta la avenida Paseo
Colón.
Kemauan
no supo como interpretar aquella sentencia de la hechicera, pero
la recordó automáticamente, sabiendo que en un futuro
podría serle útil.
Mejor
es que me vaya acercando a la entrada se dijo y comenzó
la marcha hacia el edificio gris.
Los
sabios reunieron a los viajeros, y después de darles explicaciones
acerca del océano y de las estrellas, los despidieron mientras
subían a la embarcación que se lanzaría al
futuro.
Llegó
con tiempo de sobra, marcó la tarjeta y después del
instructivo del jefe, comenzó su trabajo. Pasaron los meses.
Un
día salía de la estación de subterráneo,
junto a un compañero de trabajo. Flovels miró hacia
el río.
¿Qué
te pasa? pregunto su colega. Estás blanco.
Después
de meses de agua, por fin vio la tierra y gritó al resto
de los marineros, que estaban muy debilitados. Kemauan saltó
de la barcaza y mojó sus pies en aquel espejo cálido,
corriendo hacia la costa.
Flovels
caminó hasta el agua y por un segundo, se encontraron. Fue
suficiente para que se dieran cuenta que eran el mismo, que hacia
milenios se buscaban. Mientras uno estaba en un futuro lejanísimo,
el otro era un Cruzado. Ahora, en el 2002, se veían.
Kemauan
regresó triunfante a su aldea, contando las maravillas de
las tierras nuevas.
Flovels
ese día llegó por primera vez tarde al trabajo.
En
el Día Universal de la Simetría.
A todos los que continúan a la caza del Snark.
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