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El partido en el poder había sido, en los últimos
años, el Partido Simétrico (PS). Lo cual era obvio
para quien visitase el país: los edificios más recientes
eran rigurosamente simétricos; en los automóviles,
el frente y la trasera se confundían; cualquier monumento,
construcción, o estructura mostraba una o más formas
de simetría.
El
programa del partido recogía, naturalmente, la búsqueda
y adopción de la simetría (1) en todos los aspectos
de la vida -cualquier militante o simpatizante usaba ropas irreprochablemente
simétricas e incluso el cabello estaba siempre peinado con
raya en el medio. Cualquier pequeña irregularidad - un grano,
una marca, una verruga, en fin, cualquier pequeña falta de
la naturaleza, ella misma considerada esencialmente simétrica
- era inmediatamente corregida quirúrgicamente, con objeto
de mantener la simetría en el mundo.
En
el plano social, el número de pobres era rigurosamente igual
al número de ricos; el número de estúpidos
igualaba al número de inteligentes; en fin, un país
rigurosamente dividido por la mitad, una igualdad a un lado y otro
de la mediana. Siempre y cuando, naturalmente, se creyesen las estadísticas
del gobierno que, por otra parte, era sistemáticamente acusado
por la oposición de viciar las estadísticas.
En
virtud de sus principios pragmáticos, el PS era obviamente
un partido rigurosamente centrista.
La
oposición estaba formada por el Partido Hemi-Simétrico
(PHS) - de derechas, o de la derecha moderada, según los
comentaristas - por el Partido Asimétrico (PA) - de izquierdas,
o de la izquierda moderada, según otros comentaristas - y
por el Partido Anti-Simétrico (PAS) - de la izquierda radical,
de acuerdo con todos los comentaristas.
El
Partido Hemi-Simétrico (PHS) era adepto a la simetría,
pero de una forma más sofisticada. Así por ejemplo,
sus militantes y simpatizantes no consideraban necesario que hubiera
el mismo número de ricos que de pobres, pero si que el número
de ricos por las respectivas fortunas fuese igual al número
de pobres por el valor de sus respectivas míseras posesiones.
De este modo, argumentaban, tendría lugar la concentración
de capital imprescindible para que el país diese el necesario
paso adelante.
El
Partido Asimétrico opinaba que la simetría o la asimetría
era una cuestión de gusto personal. Era una especie de mezcla
de ciudadanos simétricos, desilusionados con algunas "simetreces"
exageradas del PS, y de ciudadanos que habían sido anti-simétricos
en su juventud, pero que desde entonces se habían cansado
de los excesos de la anti-simetría.
El
Partido Anti-Simétrico (PAS) era una especie de PS al contrario.
Cualquier acción de un anti-simétrico buscaba deliberadamente
la no-simetría. Su casa tenía necesariamente la puerta
a un lado y las ventanas a otro, éstas preferentemente de
tamaños diferentes. Sus ropas tenían que ser ferozmente
anti-simétricas - las chaquetas con una manga roja y otra
verde estuvieron de moda durante algún tiempo. Peinados con
raya a un lado, en casos extremos con un lado de la cabeza rapado,
piercings solamente en un lado de la cara ...
Con la proximidad de las elecciones, el país fue sorprendido
por la aparición de un nuevo partido: el Partido Supra-Simétrico
(PSS).
Casi
de un día para otro, surgiendo prácticamente de la
nada, comenzó a ser motivo de conversaciones en la calle,
de comentarios de los opinion makers, de artículos de primera
página en los periódicos más respetados. Porque
su programa político introdujo un corte radical en el universo
consensual, un paradigm shift en el paisaje ideológico dominante.
De modo muy resumido, afirmaba que todas las controversias en torno
a la simetría y a las diversas facciones de no-simetría
quedaban sin sentido ("un mero ejercicio de futilidad")
cuando eran examinadas a partir de un espacio de dimensión
más elevada. Esta declaración, presentada por el portavoz
del partido en la conferencia de prensa de lanzamiento, constituía
obviamente una simplificación; la presentación detallada,
expuesta en "La Supra-Simetría: Un Programa de Gobierno",
se desarrollaba a lo largo de 185 páginas de expresiones
matemáticas, apenas separadas, de vez en cuando, por expresiones
del tipo "por lo tanto", "de aquí, como es
evidente" o "se sigue que".
La
publicación del programa tuvo en la sociedad civil un efecto
demoledor. Mirando aquellas páginas y páginas de densa
anotación matemática, la gente pensaba: "No entiendo
nada, estos tipos deben ser muy inteligentes... Deben ser capaces
de gobernar bien el país.. ¡Voy a votarles!".
Y fue así como, contrariamente a las previsiones de todos
los analistas, pero de acuerdo con los comentarios de estos mismos
analistas después de la publicación de los resultados,
el PSS registró una tremenda victoria, obteniendo la mayoría
absoluta.
La
sesión inaugural de la nueva legislatura mostró enseguida
la diferencia de postura del nuevo poder. Sus diputados, en vez
de ocupar una posición central en el hemiciclo, como siempre
hacía el PS, se distribuían aleatoriamente en la sala,
mostrando de esta forma estar por encima de las implicaciones del
concepto de simetría.
La
primera medida del nuevo parlamento, aguardada con gran expectación,
fue la aprobación de una ley destinada a proporcionar a todos
los ciudadanos de más edad una licenciatura en Matemáticas,
para que pudiesen comprender, en toda su profundidad, el programa
del PSS. Esta decisión fue muy bien recibida por los departamentos
de Matemáticas de todas las universidades del país.
En
este momento, el país está expectante y todas las
cadenas de televisión están en stand-by, preparadas
para dar en directo la conferencia de prensa en la que se van a
anunciar las diplomaturas que la nueva mayoría pretende aprobar
en la presente legislatura.
Nota
final: el autor declara que esta historia, como todas las historias,
debe ciertamente tener una moraleja, pero él (autor), aunque
se ha esforzado, no ha conseguido descubrirla.
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(1)
Simetría s.f. cualidad de lo que es simétrico; armonía
resultante de ciertas combinaciones y proporciones regulares;...
(Del gr. symmetria, "justa proporción", a través
del lat. symmetria, "id").
Traducido
del portugués por Mercedes Guijarro
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