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En este pequeño trabajito intentaré recordar algunas
cosas que he aprendido sobre la simetría y me han llamado
la atención.
Mi
primer contacto con esa palabra, «simetría»,
ocurrió un día de mi niñez, en que mi madre
colocó dos candelabros en los extremos de un mueble de mi
casa, se alejó para ver qué tal quedaban, y le pidió
opinión a mi padre.
Éste opinó que no le gustaba la simetría que
guardaban los adornos así dispuestos, cosa que bien mirada,
puede parecer algo que no habla a favor de sus gustos, como el lector
en breve tendrá que admitir.
Yo,
que aún no había aprendido que la curiosidad es un
hambre que no termina nunca, un prolegómeno del infierno
(ahora lo sé, así como que estoy condenado), pregunté
qué quería decir «simetría». Mi
padre rápidamente me dio una muy buena explicación
para alguien que no ha cumplido seis años, y mi madre puso
los dos candelabros juntos, en un costado del mueble
Andando
los años, me aficioné al uso del mataburros. Copio
aquí del mejor que tengo:
SIMETRÍA
(del gr. summetria; de sun, con, y metron, medida): f. Proporción
de las partes de un todo entre sí y con el todo mismo.
Esto
es lo que llama ad pondus
Nuestro Galeno, y dél consta
La igualdad y SIMETRÍA
Saludable y deleitosa
TIRSO DE MOLINA.
Es
(la antítesis) muy agradable por sí misma, por aquel
gusto natural que tenemos de la SIMETRÍA; etc.
JOVELLANOS.
SIMETRÍA:
Armonía de posición de las partes ó puntos
similares respecto unos de otros, y con referencia a punto, línea
ó cuerpo determinado.
Después
de esto, dedica un par de páginas a las acepciones geométrica
y anatómica de la palabreja.
Por
lo pronto, parece quedar claro que hay cierta relación entre
simetría y belleza. Por eso decía que alguien podría
pensar que mi padre no era hombre de buen gusto. Tal vez, y entonces
yo tampoco lo soy. Los candelabros simétricos parecían
cuernos en los extremos del sufrido mueble.
Recuerdo
un caso en que la simetría es mala compañía:
Partida
de ajedrez simétrica
Hace
años, leí en una revista de ajedrez que un ingenuo
aficionado le había dicho a un maestro: «Maestro, he
hallado un método infalible para no perder partida alguna,
aunque me enfrente a usted».El maestro preguntó cuál
era ese método y el aficionado respondió: «Jugar
con negras y hacer exactamente la misma jugada que hacen las blancas
en cada turno».
El
maestro se mostró impresionado, y le ofreció jugar
un partido en que el aficionado, con negras, se comprometía
a efectuar jugadas simétricas a las de él, que jugaría
con blancas. Aceptó el aficionado y la partida se desarrolló
así:
| BLANCAS |
NEGRAS |
| Maestro |
Aficionado |
| 1-c4 |
1-c5 |
| 2-Da4 |
2-Da5 |
| 3-Dc6 |
3-Dc3 |
| 4-Dxc8
mate |
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Esto
lo leí hace años, y no recuerdo si la partida era
exactamente así. ¿Será ésta la partida
«simétrica» más corta posible?
El
ajedrez es un juego muy difícil. Ahora viene a mi memoria
un
Juego
aburrido
Se
juega en una mesa circular, entre dos jugadores por turnos. En cada
turno, el jugador al que le toca jugar toma una moneda circular
de un depósito ilimitado de monedas circulares, todas de
igual radio, y la coloca sobre la mesa, de forma que la moneda quede
totalmente apoyada. No puede quedar con una parte «en el aire»
ni «montada» sobre otra moneda. Pierde el jugador que
al tocarle el turno, no puede colocar su moneda reglamentariamente.
¿Existe una estrategia ganadora?
La
respuesta es «sí», y viene de la mano de la simetría.
El primer jugador puede ganar siempre, colocando su primera moneda
en el centro de la mesa, y después colocando sus monedas
«simetrizando» las jugadas del segundo jugador con respecto
al centro de la mesa. Es obvio que el primer jugador siempre dispondrá
de espacio para responder a una jugada de su rival, y como el juego
necesariamente acaba en un número finito de jugadas, llegará
el momento en que el segundo jugador no tenga espacio para hacer
la suya.
En el diagrama siguiente se muestran las monedas del primer jugador
en color verde y en rojo las del segundo jugador. Es el turno de
éste último.

¿Qué
sucede si el primer jugador no coloca la primera moneda en el centro
de la mesa?
En
la geometría
En
geometría métrica, la palabra «simetría»
es un término técnico, rigurosamente definido. Se
refiere a un movimiento. Es interesante enterarse de que la cuestión
de los movimientos marca una de las diferencias más importantes
entre el clásico aunque imperfecto sistema axiomático
de Euclides y los sistemas más modernos, surgidos de la revisión
crítica de los fundamentos de la geometría. No interesa
aquí explicitar ningún sistema axiomático,
baste saber que el de Euclides no considera movimiento alguno, y
los modernos lo hacen con todo rigor, y de diferentes maneras. Pero
el hecho de que los Elementos no axiomaticen los movimientos no
significa que su importancia sea escasa.
La
proposición 4 del Libro 1 de los Elementos intenta demostrar
que si dos triángulos tienen dos lados iguales y el ángulo
comprendido entre esos lados también es igual en los dos
triángulos, entonces los dos triángulos son congruentes
(Lo que en enseñanza secundaria suele llamarse 1er criterio
de congruencia de triángulos). La demostración es
esencialmente la misma que se da hoy, o sea, aplica un movimiento.
Pero esto, en la obra de Euclides representa un fallo, ya que no
tiene nada previo que le permita usar movimientos. Él dice:
«Porque, si se aplica el triángulo ABC sobre el DEF...»,
pero en rigor no se sabe qué es «aplicar sobre».
Lo curioso de todo esto es que la proposición siguiente,
la 5, es una obra maestra. Demuestra que en un triángulo
isósceles los ángulos a la base son iguales, y que
los ángulos comprendidos por la base y las prolongaciones
de los lados también son iguales. La demostración
euclidiana es un derroche de ingenio y medianamente larga. En la
Edad Media, esta proposición tomó el nombre de «Pons
asinorum» (puente de los asnos), en parte aludiendo a la figura
que acompaña a la demostración de Euclides, que recuerda
un puente, y en parte aludiendo a su dificultad.
Decía
que es curioso, porque Euclides podría haberse evitado todo
ese lío echando mano al mismo recurso que en la proposición
4, a saber, «aplicando» el triángulo sobre sí
mismo, o sea usando una simetría axial con eje en la altura
a la base del triángulo, y la demostración era inmediata.

La
figura que aparece en los Elementos no es exactamente así,
aquí faltan un par de segmentos auxiliares que dan la idea
del puente. Euclides podría haber dicho: «Aplicando
el triángulo ABC sobre sí mismo, de modo que A coincida
con B, B con A y C con C...», con lo que estaría usando
una simetría axial, se habría ahorrado unos cuantos
renglones.
Pero
Euclides fue un geómetra excepcional, y le sacó todo
el jugo posible a su sistema en lo que se propuso demostrar (si
tienen dudas, vean cuántos murieron intentando demostrar
el 5º postulado).
La
simetría resulta ser una herramienta muy potente en muchos
campos de la matemática. Para no salir del ámbito
de la geometría, pondré aquí algunos problemas
que están relacionados con algunas cuestiones de la matemática
recreativa, en lo que se refiere a «caminos mínimos»,
no tanto por los resultados, sino por los métodos empleados
en la demostración.
El
primer problema es trivial pero fundamental:
En
A y en B hay casas, y r es un río. Se quiere hallar el punto
del río en que se debe colocar una bomba que extraiga agua
y la impulse hacia las casas de modo que la longitud total de las
cañerías sea mínima.
Geométricamente,
lo que se requiere de hallar el punto C en r tal que AC+BC sea mínimo.

Considérese
un punto cualquiera U sobre r, y sea A' el simétrico de A
con respecto a r.
Entonces
como AU=A'U, se cumple que AU+BU=A'U+UB. Para que esta distancia
sea mínima, el punto U debe ubicarse en la recta BA', ya
que el segmento de recta entre dos puntos representa el trayecto
más corto entre ellos. Esto demuestra que el punto C buscado
es la intersección de r con A'B.
El
segundo problema, en el que se utiliza el mismo principio, es mucho
más delicado, y la resolución que aquí se da,
debida a Fejer, es una verdadera joyita.
Dado
un triángulo acutángulo, inscribir en él el
triángulo de perímetro mínimo.

La
solución de Fejer es la siguiente: Sea ABC el triángulo
dado, y UVW un triángulo arbitrario inscrito en ABC, según
la figura. Simetrizando U con respecto a AC y a BC se obtienen U'
y U''. Como UW=U'W y VU=VU'', se tiene que
U'W+WV+VU''=UW+WV+VU.
El
miembro derecho de la igualdad es el perímetro del triángulo
inscrito, y el izquierdo la longitud de la quebrada U'WVU''.
Consideremos
entonces el siguiente problema: Ubicado el punto U sobre AB, ¿dónde
deben ubicarse los restantes vértices del triángulo
inscrito para que sea el de perímetro mínimo entre
todos los de vértice en U? Según la discusión
precedente, y del hecho de que fijado U en AB quedan determinados
U' y U'', es claro que los restantes vértices deben ser S
y T, intersección de UU'' con AC y BC, ya que el segmento
de recta representa la trayectoria mínima entre dos puntos.
Ahora
que sabemos, una vez dado U en BC cómo hallar el triángulo
inscrito que lo tiene como vértice de perímetro mínimo,
sólo resta averiguar dónde debe ubicarse U en BC para
que el triángulo resultante sea de perímetro mínimo
entre todos los inscritos.
Para
esto, se observa que el triángulo U'CU'' es isósceles
(sus lados U'C y CU'' son simétricos de CU) y que el ángulo
U'CU'' es constante, independiente de la posición de U en
BC e igual a 2 veces el ángulo ACB. Este hecho respecto al
ángulo U'CU'' se puede demostrar así:
ang
U'CA = ang ACU; ang BCU''= ang UCB, debido a la simetría.
ang
U'CU'' = ang U'CA + ang ACU + ang UCB + ang BCU'' =
= 2 ang ACU + 2 ang UCB = 2 (ang ACU + ang UCB) = 2 ang ACB.
Entonces
tenemos el triángulo isósceles U'CU'', con ángulo
opuesto a la base constante, del cual queremos minimizar la base
(que tiene la misma longitud que el perímetro del triángulo
inscrito). En estas condiciones, la base de U'CU'' será mínima
cuando lo sean sus lados iguales, que a su vez tienen la misma medida
que el segmento CU.
Es
evidente que para que CU sea mínimo, hay que escoger U en
el pie de la perpendicular a AB por C, o sea U debe ser pie de una
de las alturas del triángulo.
El
mismo razonamiento se puede aplicar a los otros vértices
del triángulo inscrito, con lo que resulta que los vértices
de éste deben de ser los pies de las alturas del triángulo
ABC, o sea, el triángulo pedido es el triángulo órtico
del ABC.
No
usé explícitamente el hecho de que ABC era acutángulo.
¿Dónde es necesaria esa cualidad de ABC?
Es
llamativo el hecho de que los griegos no hayan descubierto algunas
cosas elementales, como por ejemplo la recta de Euler. A veces me
he preguntado si se debió a que no manejaron con soltura
el concepto de movimiento. Por otro lado, es clarísimo que
el arte griego fue soberbio, y vaya si sus arquitectos tenían
idea de las potencialidades de la simetría. Pero no sé
de eso nada interesante, como de tantas otras cosas.
En
las representaciones pictóricas
Un
artista moderno cuya obra me parece fascinante es Mauritius Escher.
Me gustaría compartir aquí algunos de sus trabajos,
en los que se puede ver lo que pudo extraer de la simetría.
El
primer trabajo suyo que me gustaría mostrar se llama «Día
y noche» y es, casi seguramente, la obra más conocida
de nuestro artista.

Creo
que aunque esta reproducción no es muy buena, huelgan comentarios.
Mirando abajo, en el centro del grabado, un campo de cultivo oscuro
se transforma en dos pasos en pájaro y vuela hacia el paisaje
soleado de la izquierda. Simétricamente, lo mismo ocurre
con un campo de cultivo claro. Una obra maestra, no sólo
por la simetría sino por el teselado.
La siguiente obra es un grabado llamado Límite circular IV.
Sería una irreverencia admirar en él sólo la
simetría. Se trata de un teselado no euclidiano que hasta
se presta para fáciles divagaciones sobre el bien y el mal.

En
las letras
La
simetría, en las letras, aparece en infinidad de circunstancias.
Por ejemplo, en retórica se llama mimesis a una forma de
ironía que consiste en la imitación de lo que otro
dijo, o pudo haber dicho. Creo que es el primer recurso que usan
para burlarse los niños, aunque no sepan que están
haciendo algo que tiene un nombre tan importante. Mimesis hacen
todos los cómicos que imitan a personajes públicos.
En las letras, se trata sobre todo de una imitación de estilo
y vocabulario, una simetrización que intenta dejar en ridículo
a otro.
El ejemplo que voy a poner está extraído de un episodio
famoso en la historia de la Literatura Castellana. Es sabido que
uno de los productos del Siglo de Oro español fue el culteranismo,
una forma de concebir la poesía que usaba un lenguaje rebuscado,
metáforas en profusión y usaba con muchísima
libertad el hipérbaton.
Se
lo asocia principalmente con Góngora, el más grande
representante del culteranismo. Vean cómo empiezan sus Soledades
(que, dicho sea de paso, alguien ha dicho de ellas que son «poesías
sin tema»):
Era
del año la estación florida
en que el mentido robador de Europa
(media luna las armas de su frente,
y el sol todos los rayos de su pelo),
luciente honor del cielo,
en campos de zafiro pace estrellas:
cuando el que ministrar podía la copa
a Júpiter mejor que el garzón de Ida,
-náufrago y desdeñado, sobre ausente-
lagrimosas de amor dulces querellas
da al mar, que, condolido,
fue a las ondas, fue al viento
el mísero gemido,
segundo de Arión dulce instrumento.
Don
Francisco de Quevedo odiaba el culteranismo, y odiaba a Góngora.
Vean el comienzo de «Aguja de navegar cultos», simetría
despiadada.
AGUJA
DE NAVEGAR CULTOS
CON
LA RECETA PARA HACER "SOLEDADES" EN UN DÍA, Y ES
PROBADA; CON LA ROPERÍA DE VIEJO DE ANOCHECERES Y AMANECERES;
Y LA PLATERÍA DE LAS FACCIONES PARA REMENDAR ROMANCES DESARRAPADOS.
RECETA
Quien
quisiere ser culto en solo un día,
la jeri (aprenderá) gonza siguiente:
fulgores, arrogar, joven, presiente,
candor, construye, métrica, armonía;
poco, mucho, si no, purpuracía,
neutralidad, conculca, erige, mente,
pulsa, ostenta, librar, adolescente,
señas, traslada, pira, frustra, harpía;
cede, impide, cisuras, petulante,
palestra, liba, meta, argento, alterna,
si bien, disuelve, émulo, canoro.
Use mucho de líquido y de errante,
su poco de noturno y de caverna,
anden listos livor, adunco, y poro;
que ya toda Castilla,
con sola esta cartilla,
se abrasa de poetas babilones
escribiendo sonetos confusiones;
y en la Mancha, pastores y gañanes,
atestadas de ajos las barrigas,
hacen ya cultedades como migas.
EJEMPLO
HERMAFRODITO
ROMANCE-LATÍN
Yace
cláusula de perlas
si no rima de clavel,
dinasta de la belleza
que ya cataclismo fue.
Un tugurio de piropos,
ojeriza de Zalé,
poca porción que secresta
corusca favila al bien.
Pórtico donde rubrica
al múrice tyrio el ver
tutelar padrón del alma,
aura genitiva en él.
Y
para finalizar este insufrible trabajo y hacer honor al genio de
Góngora, que fue inmenso, una estrofa de una de sus letrillas,
en que campean la simetría y los juegos de palabras:
Cruzados
hacen cruzados,
escudos pintan escudos,
y tahúres muy desnudos
con dados ganan condados;
ducados dejan ducados,
y coronas majestad,
¡verdad!
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